Sabanalarga toca fondo: último lugar en desempeño institucional del Atlántico 

Con apenas 35,0 puntos sobre 100 en el Índice de Desempeño Institucional MIPG 2025, Sabanalarga quedó en el puesto 23 de 23 municipios del Atlántico. La cifra prende las alarmas sobre la gestión de la administración municipal encabezada por José Elías Chams Chams y exige explicaciones públicas, responsables claros y un plan de mejoramiento que le devuelva al municipio eficiencia, transparencia y confianza ciudadana. 

Una pregunta que la administración debe responder

¿Por qué Sabanalarga obtuvo la peor calificación de desempeño institucional del Atlántico?

Esa es la pregunta que hoy debe responder, con seriedad y de cara al pueblo, el alcalde José Elías Chams Chams, como máxima autoridad administrativa del municipio de Sabanalarga.

Los resultados del Índice de Desempeño Institucional MIPG 2025 no dejan espacio para maquillajes, silencios administrativos ni discursos cómodos. Sabanalarga obtuvo una calificación de apenas 34,98 puntos sobre 100, redondeada a 35,0, ubicándose en el último lugar entre los 23 municipios del departamento del Atlántico.

No hablamos de una diferencia menor ni de una simple mala posición en una tabla. Hablamos de una señal grave de rezago institucional que debe encender las alarmas de la ciudadanía, del Concejo Municipal, de los organismos de control, de los trabajadores y de todos los sectores sociales que defienden lo público.

Cuando un municipio ocupa el último puesto en desempeño institucional, lo que está en discusión no es solamente la imagen de un gobierno de turno. Lo que queda en evidencia es la capacidad real de la administración para planear, ejecutar, controlar, atender a la ciudadanía, formular proyectos, hacer seguimiento a sus políticas públicas y administrar con responsabilidad los procesos del Estado.

No es una cifra técnica: es una alerta institucional

Desde una mirada sindical, social y ciudadana, este resultado preocupa profundamente. Una alcaldía institucionalmente débil no solo produce malas cifras: produce consecuencias concretas en la vida diaria de la gente.

Una baja calificación en desempeño institucional puede reflejar trámites más lentos, respuestas tardías, mala atención al ciudadano, baja capacidad de gestión, debilidades en la planeación, fallas en el control interno, falta de seguimiento a los programas, improvisación administrativa y poca claridad sobre los resultados que la administración dice entregar.

En palabras sencillas: cuando la administración falla, el pueblo paga.

Paga el ciudadano que necesita una respuesta y no la recibe a tiempo. Paga el adulto mayor que depende de programas sociales bien organizados. Paga la madre cabeza de hogar que espera una institucionalidad sensible y eficiente. Paga el joven que reclama oportunidades reales. Paga el campesino, el comerciante, el trabajador informal, el emprendedor y la comunidad rural que necesitan una alcaldía capaz de gestionar proyectos, atraer recursos y resolver problemas.

También pagan los trabajadores públicos y contratistas, que muchas veces deben cargar con el peso de la desorganización, la falta de dirección, la improvisación y la ausencia de procesos claros.

Por eso, este resultado no puede reducirse a una tabla ni tratarse como una simple medición administrativa. Detrás de esa calificación hay consecuencias para la vida institucional del municipio, para la confianza ciudadana y para la calidad de los servicios que debe prestar la administración pública.

Los trabajadores no pueden pagar la cuenta de las decisiones directivas

Hay que decirlo con firmeza: esta calificación no puede utilizarse para perseguir al trabajador de base ni para descargar responsabilidades sobre quienes atienden ventanillas, elaboran informes, ejecutan tareas operativas o cumplen funciones sin tener poder de decisión.

La responsabilidad principal debe buscarse en los niveles directivos, en quienes orientan la política administrativa, toman decisiones, asignan prioridades, dirigen dependencias y tienen la obligación de garantizar que la Alcaldía funcione con planeación, control y resultados.

En ese sentido, la responsabilidad política y administrativa primaria recae sobre el alcalde municipal, José Elías Chams Chams. No se trata de señalar por señalar, sino de recordar que el liderazgo institucional, la coordinación del gabinete, la planeación administrativa, el seguimiento a los resultados y la adopción de correctivos comienzan en la cabeza del gobierno local.

Pero la responsabilidad institucional no termina allí. También compromete a las secretarías, jefaturas y oficinas encargadas de la planeación, el control interno, la contratación, el talento humano, la gestión documental, el gobierno digital, el servicio al ciudadano, la transparencia y la evaluación de resultados.

Un resultado de 35,0 sobre 100 no aparece de la nada. Es el reflejo de decisiones, omisiones, falta de seguimiento, debilidad gerencial o ausencia de correctivos oportunos. Por eso, la ciudadanía tiene derecho a saber qué ocurrió, cuáles fueron las fallas identificadas, qué dependencias presentaron mayores debilidades y qué medidas reales tomará el alcalde José Elías Chams Chams para corregir el rumbo.

Sabanalarga necesita explicaciones, responsables y un plan de mejoramiento

No basta con decir que la medición es técnica. Precisamente porque es técnica, exige una respuesta seria. No basta con culpar al pasado. No basta con hablar de falta de presupuesto. No basta con publicar mensajes de tranquilidad mientras Sabanalarga aparece en el último lugar del departamento.

La administración municipal, encabezada por el alcalde José Elías Chams Chams, debe presentar públicamente un plan de mejoramiento institucional, con metas verificables, responsables definidos, fechas de cumplimiento, indicadores de seguimiento y rendición de cuentas periódica.

La ciudadanía no necesita excusas; necesita explicaciones, acciones y resultados.

También corresponde al Concejo Municipal ejercer control político. El último lugar de Sabanalarga en el MIPG no puede pasar como una noticia más. Deben citarse debates, solicitarse informes, revisarse las políticas más débiles, exigirse cronogramas de mejoramiento y hacerse seguimiento público a cada compromiso.

El silencio institucional frente a una calificación tan baja sería una forma de indiferencia ante el deterioro administrativo. Sabanalarga necesita respuestas claras, responsables identificados y compromisos concretos.

Hoy la ciudadanía tiene derecho a preguntar:

¿Por qué Sabanalarga obtuvo esta calificación?
¿Qué dependencias fallaron?
¿Quiénes tenían la responsabilidad de prevenir este resultado?
¿Qué correctivos adoptará el alcalde José Elías Chams Chams?
¿Cuándo se presentará el plan de mejoramiento?
¿Cómo se garantizará que este resultado no se repita?
¿Qué mecanismos de seguimiento tendrá la ciudadanía para verificar los avances?

Este resultado golpea la confianza ciudadana. Cuando un municipio queda de último entre todos los municipios del Atlántico, se instala una pregunta dolorosa: ¿Quién está conduciendo la administración pública y hacia dónde la están llevando?

Sabanalarga no es un municipio sin historia. No es un territorio sin talento. No es un pueblo condenado al atraso. Sabanalarga tiene gente trabajadora, comunidades activas, líderes sociales, servidores públicos comprometidos y ciudadanía con dignidad. Lo que no puede tener es una administración resignada al último lugar.

Desde el movimiento sindical, el llamado es claro: Sabanalarga merece una administración eficiente, transparente, técnica y orientada a resultados. El desempeño institucional no puede seguir siendo tratado como un asunto secundario, porque de él depende la calidad de la gestión pública y la respuesta del Estado frente a las necesidades del pueblo.

Sabanalarga no puede acostumbrarse a ocupar el puesto 23 de 23. No puede normalizar una calificación de 35,0 sobre 100. No puede aceptar que su institucionalidad sea vista como la más débil del departamento.

Este debe ser un punto de quiebre. El alcalde José Elías Chams Chams, como responsable político y administrativo primario de la Alcaldía de Sabanalarga, debe dar la cara, explicar las causas de este resultado, asumir compromisos verificables y presentar un plan de mejoramiento institucional con fechas, responsables e indicadores.

La ciudadanía, los trabajadores, las organizaciones sociales, sindicales y comunitarias deben mantenerse vigilantes, exigir explicaciones y reclamar resultados.

Porque cuando una alcaldía falla, no pierde solamente un gobierno. Pierde el pueblo. Pierden los trabajadores. Pierden los barrios y corregimientos. Pierde la confianza pública. Pierde el futuro del municipio.

Posición sindical

Como Organizaciones Sindicales independientes, asumimos la responsabilidad ética, social y democrática de divulgar, manifestar y denunciar públicamente los hechos que afecten la institucionalidad, la gestión pública y los derechos de la ciudadanía. Nuestro deber no es guardar silencio frente al deterioro administrativo, sino levantar la voz cuando los resultados oficiales evidencian fallas que comprometen el bienestar colectivo.

Criticamos con firmeza este resultado porque una calificación de 35,0 sobre 100 y el último lugar departamental no pueden ser tratados como una simple estadística. Son una señal de alerta sobre la conducción administrativa del municipio y sobre la necesidad urgente de corregir el rumbo.

Nuestra postura sindical no busca perseguir al trabajador ni convertirlo en responsable de decisiones que corresponden a los niveles directivos. Por el contrario, defendemos al trabajador público y exigimos que la responsabilidad recaiga donde corresponde: en quienes tienen la dirección política, administrativa y gerencial de la entidad.

Por eso denunciamos públicamente este resultado, exigimos explicaciones claras y reclamamos un plan de mejoramiento real, verificable y con seguimiento ciudadano. Sabanalarga necesita una administración que respete lo público, que gobierne con planeación, que rinda cuentas y que entregue resultados.

Sabanalarga merece más. Merece respeto. Merece planeación. Merece control. Merece transparencia. Merece resultados.

El último lugar no puede ser el destino de nuestro municipio.

Fuente de información

Los datos utilizados en este artículo fueron tomados de la Medición del Desempeño Institucional MIPG 2025, publicada por el Departamento Administrativo de la Función Pública, correspondiente a entidades territoriales, así como del reporte de resultados de los municipios del Atlántico y del reporte individual de la Alcaldía de Sabanalarga – Atlántico. La página oficial de Función Pública presenta los resultados de la Medición del Desempeño Institucional 2025 y el reporte interactivo del Modelo Integrado de Planeación y Gestión.